Viviendo una vida creativa sin ser creativa

Aunque siempre he disfrutado mucho de compartir mis procesos y dar mis puntos de vista, lo cierto es que desde la creación de Etcétera poco me he atrevido a mostrarme o expresarme. Este proyecto nació con el propósito de hacer brillar el talento de otros, así que en este tiempo he tratado al máximo de mantenerme al margen. Sin embargo, en mi cuenta personal la historia es distinta, pues disfruto mucho poder hacer textos largos, reflexivos y detallados sobre aspectos o momentos de mi vida. Etcétera me ha permitido crear una buena relación no solo con los diseñadores o el equipo de trabajo, sino también con algunos clientes.  

Hace un tiempo justamente al enviar un domicilio con un pedido, recibí a Dieguito (uno de nuestros mensajeros) con una bolsita que tenía mi nombre y un regalo en él; en su interior venía una nota acompañando el libro de Libera tu magia: una vida creativa más allá del miedo de Elizabeth Gilbert, autora que ya conocía por ser la escritora de Comer, rezar y amar. No conocía este nuevo título, y me sorprendió enormemente que una cliente hubiera tenido ese gesto conmigo.

A pesar de tener una marca con propósitos creativos, y sabiendo lo contradictorio que se lee, yo nunca he considerado ser una persona creativa o talentosa. Podríamos decir más bien que me he considerado lo opuesto. No fui buena en diseño, baile, dibujo ni canto; no toco instrumentos y las manualidades tampoco fueron un fuerte para mí. Lo primero que pensé al leer el título y la descripción del libro fue: Jumm, es un libro para creativos, pero yo no soy creativa ¿Por qué habrá llegado hasta mí? Y claro, luego de leerlo entendí completamente ese porqué.

Empecemos por una de las preguntas que me hice desde que comencé la lectura: ¿Qué es una vida creativa? A menudo nos enseñan a relacionarlo con aquellas personas que se dedican a las artes – claro, yo también crecí creyendo lo mismo. Por eso jamás me imaginé a mí misma como creativa – sin embargo, lo que aquí nos plantean es que vivir creativamente es simplemente “vivir una vida que esté guiada por la curiosidad antes que por el miedo” (P. 22). Y ahí sí me sentí plenamente identificada, porque curiosa y preguntona siempre he sido.

¿Pero por qué nos cuesta tanto vivir de este modo si al leerlo parece tan sencillo? ¡Porque tenemos miedo! Y en eso la autora tiene absolutamente toda la razón. Nos da miedo no tener talento, que nos rechacen, que no seamos ‘innovadores’, que no nos tomen en serio; miedo al qué dirán, a sentir vergüenza de nuestros sueños, y cómo olvidar el miedo que nos genera no ser lo suficientemente disciplinados como para lograr nuestros propósitos ¿Les ha pasado? Porque cuando yo leí esto pensé: es verdad. Entonces básicamente soy una miedosa jajaja.

Nos da pánico vivir creativamente porque ser creativo implica salirnos de lo predecible, y al miedo le causa miedo todo aquello que no puede controlar. Por eso la creatividad siempre tendrá que ir de la mano con el miedo. No podemos tampoco pretender vivir sin él, en absoluto. Pero ¿A quién queremos permitirle dominar nuestras vidas? ¿Al miedo? Que resultará monótono en un punto porque siempre será el mismo ¿O la creatividad? Que nos llevará siempre por caminos inexplorados. Creo que al verlo así la respuesta es muy sencilla ¿cierto?

Visto de ese modo, súper bacano esto de ser creativo, pero claramente a personas como yo, que nunca nos consideramos parte de ese grupo, nos surge una pregunta enorme ¿De dónde viene la inspiración? ¿Qué pasa con las ideas? En esta lectura me encontré con un planteamiento hermoso, y entonces allí cambió por completo mi perspectiva:

 “Las ideas no tienen forma material, pero sí consciencia. Y desde luego tienen voluntad (…). La única manera en que puede manifestarse una idea es mediante la colaboración con un socio humano (…). Las ideas se pasan la eternidad girando a nuestro alrededor, buscando socios disponibles y dispuestos. Cuando una idea cree que ha encontrado a alguien capaz de traerla al mundo, te visitará”.  (P. 47)

No obstante, no siempre estamos dispuestos a recibirlas, mucho menos a materializarlas. Cuando esto sucede, las ideas hacen lo mismo que nosotros: se cansan, y se van. Elizabeth le llama a esto la Gran Magia, que consiste básicamente en que esa idea que teníamos, se la transmitimos de alguna manera a otra persona que sí podrá hacerla realidad. Y por eso es que en muchas ocasiones escuchamos historias de otros y sentimos que “nos robaron la idea”; porque cuando las ideas nos abandonan a nosotros, se marchan para buscar otro socio.

Luego de este planteamiento me pregunté mucho sobre cuál era entonces la mayor revolución que puede tenerse hoy ¿vivir del arte, seguir nadando contra la corriente y ser catalogado como ‘la oveja negra’? Y entonces me encontré de frente con una respuesta que me hizo sentir valiente y poderosa: disfrutar con toda el alma del trabajo que hace. Disfrutar con lo que se hace. (P. 138) Creo que lo más lindo que nos dice este libro, y es mi reflexión más interiorizada: “Dedícate a lo que te haga sentir vivo. Déjate llevar por lo que te fascina, por tus obsesiones y compulsiones. El resto vendrá solo”.  (P. 119)

Con estas afirmaciones además de sentirme identificada y muy de acuerdo, también recordé ese tipo de frases que encontramos por doquier en donde nos dicen que si nos dedicamos a hacer lo que amamos entonces todo será más fácil o no vamos a sentir que estamos trabajando ¡Y eso es un engaño! Bueno, al menos para mí. Porque yo me he visto más de una vez llorando de frustración o estrés, y cualquiera que me conozca puede dar fe de que amo profundamente lo que hago. Y un día de esos pesados me senté a continuar con la lectura y vino a mí esta revelación divina: “No pidas que las cosas sean fáciles; mejor pide que sean interesantes. Porque ese profundo interés te hará seguir trabajando, a pesar de no tener resultados positivos tangibles”. (P. 165) ¿Y adivinen qué? Me calmé. Porque si bien no es cierto que el proceso es fácil, ahora miro atrás y al ver lo que ha venido sucediéndonos a nosotros con Paraíso Lettering, tanto en el kit como en las bitácoras, y lo mágico y retador que fue también Trascender, sí que puedo afirmar que ha sido interesante. Y solo por eso, además de sentir que ha valido la pena, también he sido feliz.

Así que voy a cerrar esta carreta con una pregunta que también me hizo a mí Elizabeth mientras la leía: ¿Qué es lo que te apasiona lo bastante para soportar los aspectos más desagradables del trabajo?

Un comentario de “Viviendo una vida creativa sin ser creativa

  1. Andrés Felipe Cortés Osorio dice:

    Me encanto este texto. Me encanta ver tu madures y como nos enseñas día tras día. Me apasiona el bienestar colectivo, el tener trabajo, el sentir que soy capaz y que con esfuerzo o dedicación puedo llegar a donde yo quiera. Me apasiona el servir y generar condiciones de vida favorables para mi y los que me rodean.

    Te amo.

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