La intención de las letras

Es fascinante cómo una intención puede volverse un sentimiento tan amplio y proyectarse a los demás de forma tan bella.

Recuerdo claramente cuando hace un poco más de un año decidí lanzarme a algo que para mí era un sueño: dar talleres de algo que trataba de mejorar cada día. Lo más claro en ese momento era la sensación de no querer aplazarlo y menos de excusarme bajo la idea de esperar a cuando estuviera más “preparada” ¡No! Debía acabar con los pretextos y aventurarme.

Taller de Brush Lettering.

Creo que ahí estaba el secreto del éxito, confié más en mis capacidades que en las limitantes y circunstancias que no estaban a favor, porque mi trabajo era alinearlas y generar la oportunidad;  esa resultaría ser una gran táctica, porque una vez tomada la decisión de comunicarlo a tu alrededor difícilmente te rendirás o esconderás ¿No? Ya te lanzaste, no hay vuelta atrás.

Y claro, hoy puedo decir con total alegría que tomé una gran decisión, no solo por ver gente en este espacio reunida esperando mi Taller de Lettering, también por la confianza que depositan en esta idea de amigos, en esta alianza y maravillosa coincidencia que representa para mí el equipo de este proyecto que tiene por nombre Cuadernos Etcétera, porque sin duda ellos son de las personas con las que más he disfrutado de este viaje que acumula ya muchas fechas, recuerdos y palabras alrededor de las letras y frases motivadoras.

Cuando hice mi primer taller con ellos no puedo olvidar el ruido y la constante gente pasando por mi universidad, el reto era brindar un momento de ocio a quienes como nosotros buscan crecer o divertirse, y nada mejor que arrancar por nuestra casa, nuestra comunidad que vive llena de talento y carisma; luego vino otro y otro, hasta que ya era momento de dar un paso más y ofrecer algo distinto, con mucho espíritu y color, todo estaba a nuestro favor. 

Mi reto sin duda era perfeccionarme, este no sería un taller cualquiera, todo lo contrario, debía alcanzar un enfoque más ‘pro’ (eso que tiene más sabiduría) para llevarlo a ustedes como mi primer taller intermedio, con lineamientos más claros y resultados – ojalá – mucho más destacables porque de una u otra forma, mis talleres siempre han sido una ventanita motivadora en la que vuelves a tu casa con todo el ánimo y con las bases para arrancar y pulirte en tu propio proceso. Soy partidaría de compartir todo lo que sé, pero también de dejar ciertas incógnitas ¿y por qué no? Que se equivoquen y se corrijan aprendiendo la dirección exacta del bucle de la letra, que no es más que aquella que cada uno le quiera dar.

Ver esas mesas en ese hermoso lugar, coloreadas con flores amarillas, me recuerdó lo agradable que es recibir en tu casa personas que de verdad quieres y aquí se siente igual, porque sueño que conecten con lo mejor que puedo dar, con lo mejor que este equipo puede crear para ustedes. Cada detalle, cada mínimo objeto, no es más que la bienvenida a una experiencia colectiva donde se unen el amor, la dedicación y la alegría de compartir y conocer gente maravillosa.

Acabando mi momento de fama en esta web, quería finalizar con mencionar que no soy muy precisa en las cosas que escribo, me siento una aficionada a la poesía y a las palabras bonitas, pero quizá soy una romántica con mi trabajo, con mis colores, con todo aquello que intento sea más genuino cada día. Y para no enredarme más, quiero decirles con una nota de gratitud que espero sobrepase esta pantalla ¡Gracias por creer!

Melisa Amaya

@melisa.amaya